En mi fotografía callejera busco el pulso de lo cotidiano: gestos que pasan desapercibidos, diálogos de luz con el asfalto, reflejos que inventan otra ciudad. Camino atento al azar y compongo con lo que existe: sombras que recortan figuras, rótulos que dialogan con las personas, ritmos de paso y pausa. Trabajo con equipos ligeros para reaccionar rápido y con una ética clara: respeto, distancia justa y mirada honesta. Aquí comparto series y notas de proceso —desde cómo leo la luz dura del mediodía hasta decisiones de encuadre y edición minimalista— para que cada imagen conserve la vibración del momento en que fue hecha. La calle es un escenario infinito: yo solo intento escucharla y traducir su música en fotografías.
La fotografía callejera en Sonido del subsuelo se vuelve materia visual con sombras densas, luces rasantes y un gesto suspendido que te invita a detenerte un segundo más.