El desnudo, para mí, es un diálogo de confianza y respeto. Trabajo la figura humana como territorio simbólico: líneas, volúmenes y texturas que revelan identidad sin necesidad de disfraz. Me apoyo en la luz —natural o controlada— para esculpir el cuerpo y sugerir más de lo que muestro. Aquí encontrarás series y piezas únicas donde la piel es paisaje y la intimidad, una frontera que cuidamos entre quien mira, quien posa y quien crea.
La fotografía callejera en Sonido del subsuelo se vuelve materia visual con sombras densas, luces rasantes y un gesto suspendido que te invita a detenerte un segundo más.